De Argentina a Brasil: miles de rusas recurren al turismo de parto para obtener otro pasaporte para sus hijos

2026-09-04 14:07:29 - ARGENTINA

Desde el inicio de la guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania y la posterior ola de emigración, uno de los fenómenos más visibles ha sido el auge del llamado turismo de nacimiento.

Miles de rusas, que no desean vincular el futuro de sus hijos con un país que ha desencadenado una guerra y temen un mayor aislamiento de Rusia, han empezado a buscar la posibilidad de dar a luz en el extranjero.

El objetivo principal no es solo acceder a una sanidad de calidad, sino también obtener para el recién nacido una segunda nacionalidad, que puede abrir a toda la familia la vía hacia la emigración, la educación, el trabajo y la libre circulación por el mundo.

Han ganado especial popularidad los países donde rige el principio de 'jus soli' (derecho de suelo), es decir, donde la ciudadanía se concede a todo niño nacido en el territorio del país con independencia de la nacionalidad de sus padres.

Sin embargo, el aumento de este tipo de viajes ya ha llevado a varios países a revisar su política debido al "aluvión de solicitantes".

El destino más popular para las rusas tras 2022 pasó a ser Argentina. El país ofrecía una combinación singular de ventajas, entre ellas la entrada sin visado para los ciudadanos rusos, una sanidad relativamente asequible, la ciudadanía automática para el bebé y la posibilidad de que los padres obtuvieran con el tiempo documentación argentina.

Para muchas familias, el argumento principal no era solo el pasaporte del recién nacido, sino todo un conjunto de ventajas asociadas. Un niño nacido en Argentina se convertía automáticamente en ciudadano del país y obtenía todos los derechos previstos por la ley, incluido el acceso a programas sociales públicos y prestaciones infantiles. Los padres podían solicitar la residencia permanente y, posteriormente, la ciudadanía.

La obtención del estatus de residente abría la posibilidad de vivir legalmente en el país, trabajar, crear un negocio y disfrutar de la mayoría de derechos de los residentes permanentes. Otro punto a favor era la posibilidad de legalizar más adelante a otros miembros de la familia mediante los mecanismos de reagrupación familiar y naturalización.

También se consideraba una ventaja nada desdeñable el propio pasaporte argentino, que garantiza un amplio acceso sin visado a numerosos países. Además, los rusos no tenían que renunciar a la ciudadanía de la Federación Rusa. Otro argumento adicional era la ausencia en Argentina de servicio militar obligatorio.

Las agencias especializadas en turismo de nacimiento explotaron activamente este conjunto de ventajas en su publicidad. A los potenciales clientes les ofrecían no solo la organización del parto, sino prácticamente una hoja de ruta ya preparada para la emigración de toda la familia, con la promesa de ayudar en la tramitación de documentos, la obtención del estatus de residente y la posterior naturalización.

Maxim Levoshin y su esposa Ekaterina Gordienko posan para una fotografía con su hijo recién nacido, llamado Leo, en Buenos Aires (Argentina), el sábado, 18 de febrero de 2023. - Natacha Pisarenko/Copyright 2023 The AP. All rights reserved

Según las autoridades argentinas, solo en 2022 llegaron al país unas 10.500 rusas embarazadas. Muchas viajaban poco antes del parto y abandonaban el país poco después de obtener la documentación para el bebé.

Las autoridades calcularon que alrededor de siete mil de estas mujeres se marcharon de Argentina casi de inmediato. Según The Wall Street Journal, a mediados de 2024 el número total de rusos que se habían trasladado a Argentina tras el inicio de la guerra rondaba las 75.000 personas y en varios barrios de Buenos Aires ya se había formado una "pequeña Rusia".

Con el tiempo, las autoridades argentinas empezaron a hablar abiertamente de abusos del sistema migratorio. Varias agencias que vendían a los rusos paquetes completos de servicios, que incluían la organización del parto, la tramitación de documentos y el acompañamiento en el proceso de obtención de la ciudadanía, quedaron bajo investigación.

En el material publicitario se subrayaba a menudo que el nacimiento de un hijo en Argentina podía convertirse en la vía más rápida para conseguir un segundo pasaporte y sentar las bases para el traslado de toda la familia.

Tras la llegada al poder del presidente Javier Milei, las normas se endurecieron de forma considerable. Los padres de un niño nacido en Argentina ya no pueden utilizar este hecho como vía acelerada hacia su propia ciudadanía. Para la naturalización se requieren al menos dos años de residencia legal en el país. Al mismo tiempo, se limitaron las posibilidades de acceso gratuito a la sanidad para los extranjeros sin estatus y se introdujeron requisitos adicionales para la entrada.

El resultado fue evidente, si en 2023 los rusos presentaron más de 7.000 solicitudes de permiso de residencia en Argentina, a mediados de 2025 estas solicitudes eran menos de 2.000.

Los ciudadanos rusos Alla Priglovkina y Andrei Ushakov pasan tiempo con su hijo Lev Andres, nacido en Argentina, en el dormitorio de su casa en Mendoza (Argentina), el 14 de febrero de 2023. - Natacha Pisarenko/Copyright 2023 The AP. All rights reserved

A medida que se cerraba la ruta argentina, la atención de las familias rusas, en particular en 2026, se ha desplazado hacia Brasil. Según datos de Deutsche Welle (fuente en ruso), tras el endurecimiento de las normas migratorias en Argentina el flujo de rusos hacia Brasil ha aumentado de forma notable.

El pasaporte brasileño se considera uno de los más "fuertes" del mundo, permite viajar sin visado a 161 países, incluidos los países del espacio Schengen y el Reino Unido, y da derecho a obtener un visado estadounidense de hasta 10 años.

Un niño nacido en Brasil obtiene automáticamente la ciudadanía del país y un certificado de nacimiento. Además, puede tramitar también la ciudadanía de sus progenitores a través de los consulados, convirtiéndose así en titular de dos pasaportes.

Los hijos mayores de la familia pueden obtener la ciudadanía brasileña mediante un procedimiento simplificado ya durante el primer año de residencia en el país. Esta posibilidad es única de Brasil.

Los padres del recién nacido, así como sus abuelos, tienen derecho a un permiso de residencia con vistas a una futura naturalización. Para que los padres obtengan la ciudadanía basta con que residan un año en el país y acrediten conocimientos de portugués, mientras que los abuelos deben vivir en Brasil cuatro años.

Para muchas familias rusas, Brasil se convierte no solo en un lugar donde dar a luz, sino en parte de una estrategia de emigración a largo plazo. Esta tendencia queda respaldada por la estadística (fuente en ruso), en 2024, 477 rusos obtuvieron la ciudadanía brasileña y en 2025 ya fueron 613. Más de la mitad de los nuevos ciudadanos eran mujeres.

Además de Argentina y Brasil, las familias rusas se plantean toda una serie de países donde el nacimiento de un niño puede aportar ventajas migratorias adicionales. La elección depende no solo de la posibilidad de obtener la ciudadanía, sino también de la calidad de la sanidad, el coste de los servicios, la rapidez en la tramitación de documentos y las perspectivas de legalización posterior de la familia.

Un lugar destacado entre estos países lo ocupa Chile. El país se considera desde hace tiempo uno de los destinos más atractivos para el turismo de nacimiento en América Latina. Un niño nacido en territorio chileno obtiene la ciudadanía del país y los padres pueden acogerse a mecanismos simplificados para legalizar su estancia. El pasaporte chileno se considera, además, uno de los más sólidos de la región y garantiza el acceso sin visado a una parte significativa de los países del mundo.

Otro punto a favor de Chile es su sistema sanitario desarrollado. Las clínicas privadas de Santiago y otras grandes ciudades se comparan a menudo, por su equipamiento y la calidad de la atención médica, con centros de Estados Unidos y Europa occidental. Al mismo tiempo, el coste del seguimiento del embarazo y del parto suele ser sensiblemente inferior al estadounidense.

Es precisamente la combinación de sanidad de alta calidad, estabilidad política y gastos relativamente moderados lo que hace de Chile una alternativa atractiva para familias que no están dispuestas a pagar precios estadounidenses, pero desean un nivel de servicio comparable.

Un médico examina a una niña de cinco meses durante una revisión en el hospital infantil UCSF Benioff, el 16 de marzo de 2011, en San Francisco (Estados Unidos). - Lea Suzuki/San Francisco Chronicle

Estados Unidos tampoco pierde atractivo y sigue siendo probablemente el destino más conocido del mundo para el turismo de nacimiento. De acuerdo con la decimocuarta enmienda de la Constitución, un niño nacido en territorio estadounidense obtiene automáticamente la ciudadanía, con independencia del estatus de sus padres. 7

Sin embargo, el coste de esta opción es sensiblemente más alto que en los países de América Latina. Los gastos totales en parto, alojamiento, seguro y asesoría jurídica pueden alcanzar decenas de miles de dólares. Además, en los últimos años las autoridades estadounidenses han intensificado la lucha contra el turismo de nacimiento organizado y prestan mayor atención a los casos en los que los extranjeros utilizan visados turísticos exclusivamente para dar a luz en el país.

Un principio similar rige en Canadá, donde un niño también obtiene automáticamente la ciudadanía por el hecho de nacer en el territorio del país. Canadá es un destino elegido por su alto nivel de seguridad, su sanidad avanzada y la reputación de país con un sistema social favorable. No obstante, los costes económicos también son elevados y los tiempos de espera de algunos servicios médicos pueden ser más largos que en las clínicas privadas de América Latina.

Entre los destinos menos evidentes, pero con demanda, se menciona a menudo México. El país concede la ciudadanía a los niños nacidos en su territorio y su proximidad geográfica a Estados Unidos lo convierte en una opción atractiva para quienes desean obtener un segundo pasaporte para su hijo con gastos más moderados. Además, el coste de los servicios médicos en las clínicas privadas mexicanas suele ser considerablemente más bajo que en Norteamérica.

Para las familias acomodadas, Suiza sigue siendo un destino específico. A diferencia de los países del continente americano, no concede la ciudadanía por nacimiento, pero se la considera uno de los líderes mundiales en calidad de atención obstétrica. En Suiza, el parto se concibe más como un servicio médico de gama alta que como un instrumento para conseguir un segundo pasaporte.

Muchos países ya se habían enfrentado antes a la llegada masiva de extranjeros que viajaban expresamente para obtener la ciudadanía para sus hijos.

Supresión de la ciudadanía automática

La medida más radical ha sido la supresión de la ciudadanía incondicionada por lugar de nacimiento.

Este fue el camino elegido por Irlanda, Australia y Nueva Zelanda. En Irlanda, tras el referéndum de 2004, un niño dejó de obtener automáticamente la ciudadanía solo por haber nacido en el país. Hoy, en la mayoría de estos casos se exige que al menos uno de los padres sea ciudadano del país o tenga derecho de residencia permanente.

Una vía similar habían seguido ya antes el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.

Limitación de las ventajas para los padres

En este contexto, la vía argentina resulta más suave. La ciudadanía para los niños se ha mantenido, pero las autoridades han privado a los progenitores de la posibilidad de obtener con rapidez su propia documentación sobre esta base. Esta medida ha asestado un golpe serio a la popularidad de la ruta argentina.

Una madre abraza a su recién nacido en el hospital poco después del parto. - Natalia Deriabina, Shutterstock)

Restricciones de visado

Estados Unidos mantiene la ciudadanía por nacimiento, garantizada por la Constitución, pero ha empezado a combatir el turismo de nacimiento por otras vías.

Desde 2020, los cónsules estadounidenses tienen derecho a denegar visados turísticos si consideran que el principal objetivo del viaje es dar a luz para conseguir la ciudadanía del niño. En los últimos años, las autoridades también han intensificado la lucha contra las empresas intermediarias y han empezado a anular de forma masiva los visados de los participantes en este tipo de esquemas.

Resulta ilustrativo el caso de Hong Kong, donde las autoridades se encontraron con una afluencia masiva de mujeres embarazadas procedentes de la China continental. Se introdujeron reservas obligatorias previas en las maternidades, cupos para extranjeras y un control fronterizo reforzado. Como resultado, el número de casos de este tipo se redujo drásticamente.

Canadá mantiene por ahora la ciudadanía incondicionada por lugar de nacimiento, pero los debates políticos sobre la limitación del turismo de nacimiento son cada vez más intensos. Según estudios canadienses, en el ejercicio financiero 2024-2025 se registraron en el país más de 5.400 partos de no residentes. En este contexto, los responsables políticos proponen cada vez con más frecuencia revisar las normas vigentes.

La historia del turismo de nacimiento ruso muestra cómo la guerra contra Ucrania ha cambiado las estrategias migratorias de miles de familias. Para muchas rusas, dar a luz en el extranjero ha dejado de ser una simple elección médica y se ha convertido en una forma de garantizar a sus hijos un estatus jurídico diferente y más oportunidades de futuro.

Al mismo tiempo, la experiencia de Argentina, Irlanda, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Hong Kong pone de manifiesto una tendencia común, en cuanto el turismo de nacimiento se convierte en un fenómeno masivo, los países empiezan a cerrar las lagunas legales. Unos suprimen la ciudadanía incondicionada por nacimiento, otros introducen restricciones de visado y otros recortan las ventajas migratorias para los padres o bloquean la actividad de intermediarios especializados.

Argentina ya se ha convertido en el primer gran ejemplo en América Latina de un país que cambia sus normas tras la llegada masiva de rusas embarazadas. Y si el flujo hacia Brasil continúa creciendo al ritmo actual, podría ser el próximo país obligado a afrontar el mismo problema.